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Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación

La Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación surge a partir de cinco situaciones que distinguen el actual contexto del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e innovación del que existía en el momento de aprobación de la ley de 1986:

  • El desarrollo de las competencias autonómicas en investigación e innovación requiere nuevos mecanismos de gobernanza basados en la cooperación.
  • La creciente dimensión europea de España hace necesario un nuevo marco legal que regule los mecanismos de coordinación y de colaboración entre las administraciones públicas y facilite el protagonismo español en la construcción del espacio europeo de investigación y del espacio europeo de conocimiento.
  • El salto cuantitativo y cualitativo en los recursos públicos exige una transformación del actual modelo de gestión de la Administración General del Estado hacia una nueva esquema: la Agencia Estatal de Investigación.
  • La consolidación de una comunidad científica y técnica profesionalizada, competitiva y abierta al mundo necesita un marco legal que apoye una carrera científica y técnica predecible, basada en méritos y socialmente reconocida.
  • La transición hacia una economía basada en el conocimiento y en la innovación.

La ley tiene como objetivos:

  • Una carrera científica estable, predecible y basada en méritos, capaz de retener y atraer talento, y que facilita la movilidad de los investigadores.
  • Promover la innovación y la transferencia de conocimiento al sector empresarial y a la sociedad.
  • Crear una Agencia Estatal de Investigación que garantizará una mayor eficiencia y eficacia del gasto público en I+D.